domingo, 4 de octubre de 2015

25cm3 DE CICUTA

 


                                                  25CM3 DE CICUTA


No se había dado cuenta de que él, prácticamente, ya estaba muerto. Era cuestión de segundos que la noticia llegara a su cerebro, al ático de su cuerpo. Allí, el susodicho intentaría, por todos los medios, volver a unir las conexiones. Algo las estaba destruyendo y no sabía qué era. De repente, yo lo sentí. Como Alma que soy, y huésped habitual de ese edificio, puedo moverme con tranquilidad por todas partes. Antes de hacer nada quise cerciorarme. Me dirigí a los pies, al sótano. Las dos columnas que sujetan el edificio muscular se resquebrajan ¡El frío es  tan extraño! Oigo un ruido. Es la puerta que se está cerrando de forma irreversible. Salgo de allí porque observo, horrorizada, el color morado que  ha invadido las paredes. Ese líquido asesino se dirige a la entreplanta. El mismo proceso. Escucho aullar al frío en cada rincón.

El edificio cruje y yo continúo dentro. Quiero asomarse por una de las ventanas más distales pero soy arrastrada por ese líquido que me conduce, directa, a la habitación en donde se ha producido el envenenamiento. No puedo hacer nada. Ese líquido es como el fuego. Se expande con gran rapidez y mata. Salpica a las paredes desgarrándolas en agujeros enormes; es un fluir de trozos de vísceras hacia arriba, hacia abajo, hacia arriba. Se mezclan con la espesura que sale de las tuberías de la casa. Son las venas que van reventándose a su paso. 


Hago un inciso. En ese momento debí darme cuenta de que era La Dama  quien estaba entrando en el edificio. Lo hizo de puntillas, en silencio; se disfrazó de veneno y atacó toda la estructura. Desde fuera se oían quejidos. Por dentro se escuchaba el sonido de sus carcajadas mezcladas con el in-crescendo de los estertores.


            No entraba en mi historia la idea de tener que abandonar tan pronto ese edificio pero La Dama se hizo humana durante un rato ¡Se rebeló! Intentó abrir huecos por donde pudiera salir el veneno. Atrancó los desagües. Obstruyó las cañerías. No dejaba que entrara el aire. Salió del edificio unos segundos justo para poder contemplar cómo la rigidez y frialdad de la fachada adquiría el color temido. Yo sentía que llegaba mi hora. Me habían dicho que permanecería en esa casa, en ese cuerpo durante muchos sueños pero Ella me los arrebató.

Vi cómo se iba apoderando de mi espacio. Del lugar en el que yo era la que dirigía todos los movimientos. Yo, la esencia de esa casa, estaba siendo echada por las artimañas de la Parca. Luché con ella sin éxito. Con la misma rabia que invadía el cuerpo, se fue directamente al corazón, al dueño y señor del edificio. Me fui detrás de ella en una carrera “a muerte”. Sabía dónde encontrarle. La puerta, acorazada. Hace tiempo se la tuve que blindar así para que no dejara pasar al maligno que, disfrazado de susurro, agrietaba sus paredes, de las cuales brotaban cascadas de sangre.  Pero el líquido viscoso ya estaba penetrando por debajo de la puerta. Escurridizo e infalible, se apoderó del habitáculo. Demasiado tarde. Cuando llegué solo pude escuchar su último tic tac. Me aferro a esa vida.  Subo exhausta al ático. Demasiado tarde, también. El cerebro está ahogado. La Muerte ha vencido. Su  veneno ya es el amo de esa casa. Ha conseguido destruir todo el edificio… Todo…menos a mí.


                                    ***

Sigo vagando por la nada en busca de una nueva estancia. Difícil. La Dama solo quiere jugar conmigo.



                                              



                                                                                             
 







domingo, 5 de julio de 2015

¡QUÉ TRASIEGO DE PARTOS!

"...sin hacer otra cosa que permanecer".    


                         

                            ¡QUÉ TRASIEGO DE PARTOS!
         
De repente, un buen día nací pero a los cinco meses me morí. Me volví  a la nada, a deambular por distintas estancias sin hacer otra cosa que permanecer. Veía a otros seres como yo. Me hablaban de algo que se llamaba Tiempo. Lo desconocía, pero me auguraron que, quizá, viajaría por él.
            Cuando más despistado estaba, fui arrastrado por una fuerza cálida que me dejó instalado en una especie de habitáculo ínfimo. Menos mal que aquello fue creciendo porque ya me veía ahogado. Y cuando me di cuenta… ¡había vuelto a nacer! Otra vez en los mismos brazos, con las mismas voces pero yo no estaba en el mismo cuerpo que el de antes. Ahora el poco pelo que tenía era más rubio y hasta se me formaba algún remolino. ¡Mira hijo, tienes dos hermanos!, me decía mi madre mostrándome ante ellos. Yo, creo que les miraba sin querer encariñarme mucho  no fuera a ser que me muriese otra vez. Decidí permanecer quietecito. Empecé a conocer ese hecho extraño del que me hablaban: el tiempo. ¡Era una cosa muy rara! Nos empujaba a todos pero a mis padres con mucha más fuerza. Cómo sería, que mi madre no pudo aguantarlo y en una de sus embestidas la mandó vaya usted a saber dónde. Por lo visto es que también se murió. En ese momento yo no estaba en casa. No sé por qué. Estuve tres días con mis vecinos y me dejaban  ordeñar a sus ovejas. Cuando regresé me dijeron lo de mi madre. Entré en su habitación y escuché un llanto. Mi padre y mis hermanos me abrazaron. Me acerqué a una cuna que estaba junto a la ventana y me dijeron: “Mira, es tu nueva hermanita”. Me asomé y vi cómo ella me guiñaba un ojo. ¡La reconocí enseguida! ¡Era mi madre!

domingo, 19 de abril de 2015

SEMBREMOS ENTRE TODOS


LLUVIA DE CORAZONES






   SEMBREMOS ENTRE TODOS

Me acabo de dar cuenta del abandono al que he sometido a mi blog. El otro día me preguntaron que por qué no escribía más, que si ya había llegado a ÁGAPE, que si me había cansado del camino. No, no me he cansado; tampoco aún he llegado, la travesía es larga solo que he estado con la cabeza en otras cosas. Algunas me has chupado demasiadas energías y a otras les he dado una importancia que no se merecían. Siempre confías que puedes derribar muros pero….no. Eso sí, nos sirven para darnos cuenta de lo que, verdaderamente, es importante en nuestras vidas. Me he dado cuenta de que se está perdiendo algo fundamental entre las personas: LA EMPATÍA Y LA COMUNICACIÓN. Nos estamos convirtiendo en Androids, en Tablets andantes, es twitters voladores. La gente se puede jactar de tener 700 “amigos” en Facebook pero es incapaz de mirarle a los ojos al que tiene enfrente y “pedirle perdón” (por poner algún ejemplo), o no sentir un poco, tanto las alegrías como el dolor ajeno… El ombligo es una parte de nuestro cuerpo que tiene muchas repercusiones. Hoy he leído una noticia de que una joven de 19 años ha muerto,  arrollada por el tranvía en Valencia porque iba “distraída” con el móvil. Se me ponen los pelos de punta. Es impresionante ver en el metro, en los trenes, en los restaurantes a todo el mundo con los móviles, tablets; ver cómo una pareja ni se dirigen la palabra durante toda la comida porque ambos están “ocupados” resolviendo “asuntos del trabajo”. Reconozco que yo también soy algo asidua a estas tecnologías, para qué engañarnos… pero intento que no se convierta en el eje de mi vida como lo es ya para mucha gente. Si algo nos diferencia del resto de los seres vivos es, precisamente, el poder hablar, el poder comunicarnos y sentir al otro…escucharle, intentar ponernos en su piel y ayudarle. Pero a veces, ¡cuánto miedo me dan las personas! Últimamente las noticias han sido alarmante: matanzas en Kenya, en Siria…un piloto que mata a 149 personas, violaciones, torturas, destrozos de patrimonios culturales…desfalcos, fraudes, robos, corrupción política… Parece que hoy en día todo vale…¡¡madre mía, qué miedo!! Mi mente de “escritora” algo “loca” me lleva a alejarme de la Tierra y verla desde otra dimensión… El mundo llora. Hay guerras en muchísimos países, violencias de géneros, asesinatos, niños que con 5 años (como los míos de clase) les explotan a trabajos duros, a casarse con unos pocos años más y sus juegos son lo que ven, lo que viven… Desde mi posición veo a la Tierra que “explota” porque ya no puede más. Grietas por todos los lados, sangre que mana de ellas… Me encantaría tener la solución aunque hay algo que sí ayudaría mucho, que haría a las personas, eso, personas humanas y es lo que nos distingue. Ya sé, ya sé que me vais a decir que es una UTOPÍA lo que voy a decir pero es lo que llevamos oyendo años, siglos pero no se toma muy en serio: EL AMOR ES EL MOTOR QUE MUEVE AL MUNDO. A este mundo nuestro lo están empujando, destrozando. Y cuando hablo del amor, me refiero siempre, al AMOR INCONDICIONAL. Hasta esto se está perdiendo. Oigo a parejas quejarse de que ya no saben si es amor o cariño lo que sienten hacia ellas. Otros ya no sienten nada pero continúan juntos porque no “saben vivir en soledad”. Esto  está haciendo un daño terrible a las mentes. El respeto se está perdiendo…la educación ya ni os cuento. Pero el AMOR del que hablo no es solo hacia las personas. Pero es en ellas, en nosotros, en donde debería fraguarse. Ser cada uno de nosotros una “semilla de AMOR” y ser modelos para el resto de la gente. Yo así lo hago y lo seguiré haciendo, con tablet o sin tablet. No quiero ser un android, ni quisiera que me besara un “emoticono”… La salud física es importante pero la salud mental aún lo es más. Seguiré andando por el CAMINO DE ÁGAPE porque, afortunadamente, me estoy encontrando con más “semillas de AMOR” y entre todos estamos sembrando diferentes campos. Estoy convencida de que dará muy buenos frutos....


domingo, 25 de enero de 2015

CUENTOS UMBILICALES

CUENTOS UMBILICALES CON UNA DE SUS MUSAS: LA MAR





           CUENTOS UMBILICALES

Lo prometido es deuda. Ya tengo día y hora para la presentación de mi nuevo libro “CUENTOS UMBILICALES”. Sí, el 21 de noviembre del 2014 empezó a ver la luz. No, no ha sido un camino fácil hasta llegar a ese momento y no me estoy refiriendo al hecho de la publicación. Desde aquí le doy las gracias, de corazón a la Editorial ALFASUR y, en particular, a Agustín Alfaya por confiar una vez más en mí, en mi nuevo y arriesgado proyecto. Cuando hablo de la dificultad del recorrido es porque los veintitrés relatos que componen el libro tienen una gran carga emocional que, en algunos momentos, me ha hecho que tuviera que dejar de escribir porque aquello ya no era literatura. Al Taller de escritura al que asisto desde hace unos años, es el de la escritora Clara Obligado. Su ayuda ha sido grande y sus enseñanzas aún mejores. Pero difícil ha sido coger el lápiz y el papel e intentar contar una historia sin que me desgarrara completamente. El cáncer y la muerte de mi madre han viajado en paralelo con la creación de los cuentos. El título no podía haber sido otro. Es lo que tenía más claro desde el primer momento. En estos años he sentido muy cerca a muchas personas que me han animado a seguir adelante. Ha habido momentos en que pensé tirar la toalla pero detrás de mí me han empujado, me han llevado en volandas en alguna ocasión y, sobre todo, me han demostrado que me necesitaban como yo les necesito a ellas. Ha habido dudas en cuanto a qué historias contar, cómo. Quería que el lector leyera relatos llenos de emociones, intrigas no que fuera lacrimógeno. Desde el Taller me han ayudado mucho a encauzar los temas, canalizarlos y aquí está este libro con toda su fuerza. En la editorial me dijeron que escribiera una pequeña reseña para la contraportada y, después de darles vueltas, escribí lo siguiente:


SACADO DEL CUENTO "CECAELIA"EN PLAYA HONDARRIBIA
            “CUENTOS UMBILICALES es un libro de relatos que reúne veintitrés historias cargadas de emociones y cuya fuerza reside en cada uno de los personajes que aparece. ¿Qué le lleva a una sirena a quebrantar la Ley del Mar? ¿por qué, a veces, nos sentimos tan incomprendidos por nuestra propia pareja? ¿qué nos lleva a elegir un camino en vez de otro? Son ellos, los protagonistas, con su manera de actuar y de pensar quienes llevarán al lector a que se sumerja y navegue por el siempre inquietante paraje de las emociones”.
            El día que pude cogerlo, tocarlo fue una sensación como de haber parido ya. Tanto tiempo esperando, tanto sufrimiento acompañándolo que cuando lo vi no pude remediar el soltar unas lágrimas y mirar al cielo. “Va por ti, amá. Te lo dedico a ti” dije para mis adentros. Y ya ha empezado a caminar y estoy feliz porque empiezo a escuchar los primeros comentarios y críticas. Soy consciente de que me queda aún mucho por aprender. Sé que me van a seguir ayudando y quiero seguir creciendo como escritora. Esto es un principio en donde me he asomado con un poco de vértigo pero tengo las mejores manos que me sujetan para no caerme. Deseo seguir escribiendo, contar historias. Como no quiero dejarme a nadie fuera, quisiera dar las gracias a todos los que habéis estado, de una forma u otra, formando parte de mi historia en estos últimos años porque sabed que, dentro de CUENTOS UMBILICALES hay un trocito de cada uno de vosotros.

            La presentación será el VIERNES 6 DE FEBRERO a las 19,00h en la CASA DEL LECTOR, dentro de Matadero de Madrid (Paseo de la Chopera nº 14) junto a Madrid Río. Ese día va a ser muy especial y emotivo para mí. Sé que va a haber ausencias y lo sentiré muchísimo pero a todos los que vayáis os lo agradeceré desde el corazón.
            
 http://t.co/KQM57wjdcg   Éste es el enlace en donde aparece la entrevista que me hicieron para la REVISTA ZIGZAG de Pinto.






 
      
 

viernes, 16 de enero de 2015

HOY ME SIENTO LUCIÉRNAGA

NO EXISTE CRIATURA MÁS FASCINANTE QUE AQUELLA QUE ES CAPAZ DE CREAR LUZ POR SÍ MISMA

HOY ME SIENTO LUCIÉRNAGA

Tres meses, casi tres meses separan esta entrada a mi blog de la última. Le he tenido un poco abandonado pero han sido días de mucho trabajo,de nuevas emociones y lo he tenido aparcado un tiempo. Podría retomarlo con mucha fuerza: EL 21 DE NOVIEMBRE SALIÓ PUBLICADO MI LIBRO “CUENTOS UMBILICALES”. Pero hoy no lo voy a hacer así. Haré una nueva entrada en el momento en que sea oficial La Presentación del libro (yo ya la sé jeje pero falta un “OK”)
            En estos meses he visto cómo otro de mis sueños se ha hecho realidad. Promociones por aquí, firmas por allá. Ventas de un lado, ventas por otro. Muy feliz, sí aunque por medio hayan pasado las Navidades, famosas ellas por la explosión de sentimientos y emociones varias.
            Y entre todo este movimiento, también había dejado de lado, un poquito, algo que forma parte de mis deberes casi diarios: reflexiones y encuentros conmigo misma. Ante estos nuevos acontecimientos vas viendo las reacciones de las personas y, en algunos casos, te llegan a sorprender las de algunas. Los verdaderos amigos siempre lo serán y aquí no les incluyo. No sabría decir muy bien la sensación que noto al estar cerca de esas personas. Son muy, muy pocas pero las hay. Llamo a mis “almas gemelas”, charlamos alrededor de una mesa, con una cervecita o, incluso,obviando las dietas y consejos post-navideños, con algún chocolatito con churros. Analizamos lo ocurrido y siento que hay algo que está fallando en la relación. Lo primero que pienso es en mí, claro. Igual se me está subiendo lo del libro a la cabeza y son mis reacciones las que son distintas. Inmediatamente me quitan esa ida de la cabeza.  Luego pienso: “no les ha gustado el libro y no saben cómo decírmelo”. En casa le doy vueltas un poco y de repente, como caído del cielo, me llega este power con una reflexión que me parece fantástica. Lo escucho despacio, lo analizo y me convence. Quizá es por este motivo por lo que noto esos cortocircuitos con ese pequeño grupo de personas. Desde aquí, les doy mil gracias a todas “Mis luciernaguitas” por brillar con luz propia…. Quizá algún día haya podido ser “serpiente”, no lo sé, es posible pero desde luego puedo decir que…         HOY ME SIENTO LUCIÉRNAGA.


martes, 21 de octubre de 2014

EN EL PARQUE ADRIK

 
....y dibuja el peso de su infancia en cada huella.
















Nadie dijo que escribir fuera fácil. Y si encima son relatos cortos, aún se complica más la cosa. La llamada "hoja en blanco" es temible aunque, al final, siempre aparecen las Musas y nos echan una mano. Otras veces, un ejercicio bueno para hacer, es elegir la primera frase de un cuento de un autor, conocido o no, y escribir el tuyo partiendo de esa base. Así lo he hecho en este cuento "EN EL PARQUE ADRIK" cuya primera frase pertenece a "Más allá del estanque" de JOSE MARÍA MERINO. Espero que os guste y que podáis disfrutarlo.




                               EN EL PARQUE ADRIK

Entró en el parque bajo el sol pálido, sin sentir ni su calor ni el frío invernal. Stanislov empezó a caminar entre la nieve y su bastón iba aprisionando cuantos elementos se escondían bajo ella. Es ciego.
De pequeño, jugando en la cocina de su casa, se tropezó con un taburete y perdió el equilibrio. En ese momento su madre retiraba de la lumbre, una sartén con aceite hirviendo. Había terminado de freír unas cuantas vatrushkas, para rellenarlas de mermelada, para él y para sus seis hermanos pequeños. Tras el tropezón, el cuerpecito de Stanislov no logró mantenerse en pie y su cara fue a parar, directamente, dentro de la sartén. Su piel se derritió mientras la nieve cuajaba en el jardín de su casa. Pequeñas hebras de su rostro se quedaron adheridas a las vatrushkas. Esa noche los pequeños, ajenos al horror vivido en aquella cocina, disfrutaron de una ración extra. Todos menos él.  Nunca preguntaban. Del plato, a la boca. El hambre llamaba todos los días a su puerta.
Desde ese día la oscuridad se apoderó de Stanislov. No pudieron hacer nada por salvarle los ojos. Ya no vería más caer la nieve sobre los tejados de Ókunevo, ni volvería a jugar con sus perros, ni tan siquiera con otros niños. Su rostro desfigurado ahuyentaba hasta a los lobos que habitaban en la Estepa. A partir de entonces, cerró todas sus puertas para vivir en un mundo de tinieblas.

En el parque, Stanislov arrastra sus pies entre la nieve y dibuja el peso de su infancia en cada huella. Taciturno y huraño. No se relaciona con nadie. De su boca salen gruñidos en lugar de saludos. Todos temen acercarse a él. Es Stanislov, el vagabundo del Parque Adrik. Su bastón localiza el banco, ese sobre el cual esta noche volverá a dormir bajo un techo de estrellas envuelto en un frío invernal. Mientras prepara su lecho, una lágrima infantil consigue atravesar el túnel vacío de sus ojos.