sábado, 15 de febrero de 2014

LA MAGIA DE LAS LETRAS






                                             LA MAGIA DE LAS LETRAS 

Estoy delante del ordenador y me encuentro con 27 letras que, mirándolas una a una,  bien podrían parecer pequeños dibujos geométricos. Pero me quito el sombrero ante ellas por la cantidad de palabras, frases y pensamientos que se pueden leer y escribir uniendo unas con otras. Parece sencillo pero no lo es. Lo digo con conocimiento de causa.¡¡¡Lo que les cuesta a algunos niños aprender a leer!!!
Si están muy motivados aprenderán rápido.  Pero ¿y si no lo están? ¿y si no están preparados para que en sus cabecitas comience la difícil tarea del aprendizaje de la lectura? Hay que respetar su proceso madurativo porque se les puede llegar a bloquear, a desmotivar y que desistan de dicho aprendizaje. El resultado final sería desastroso.
 Quiero hacer una reflexión para que se tenga en cuenta lo importante que son los primeros momentos “lectores” de los niños. Ya no es solo leer simplemente sino LEER Y COMPRENDER LO QUE SE LEE. Y aquí es donde quiero llegar. No sólo les enseñamos a “descifrar signos” sino que queremos que comprendan el significado de lo que leen. La primera vez que un niño es capaz de unir RO y  SA , leer ROSA y decir qué es una ROSA… la sonrisa y alegría que se refleja en su cara es…..es uno de los momentos profesionales más gratificantes.
Ojalá siempre fuera así, pero por desgracia, y viendo algunas estadísticas, no lo es. Esa ilusión que pone el niño cuando empieza a leer, en muchos casos, se va apagando: ¿POR QUÉ? Somos muchos los que nos hacemos esta pregunta, seamos o no profesionales de la educación ¿Por qué un niño deja de leer a cierta edad o no lee con ilusión, con ganas?
            Lejos de cualquier pretensión echo la vista atrás y, en mi caso, la lectura fue, es y será mi fuente de imaginación, de inspiración, de conocimiento y, sobre todo, de aprendizaje. A veces, leyendo, he llorado, he reído; me  asqueo al leer la cantidad de injusticias que se han vivido a lo largo de toda la historia; me planteo muchas cuestiones vitales leyendo a los filósofos clásicos y no tan clásicos; me  relajo con lecturas “sedantes”, disfruto y me apasionan las historias en donde priman todo tipo de relaciones personales e interpersonales y siento envidia al leer las biografías de muchas personas anónimas que siguen luchando por un sueño , por una idea... por su realidad.
 ¡Eran otros tiempos! pueden decir muchos jóvenes de hoy en día y, la verdad, no les falta razón. Para mí no ha pasado tanto tiempo pero todo ha evolucionado de una forma tan rápida que, a veces, me da vértigo asomarme al futuro. ¡Claro que eran otros tiempos!
 No teníamos ordenadores en casa; bueno, ni en casa ni en ningún otro lado. Lo de internet seguro que nos hubiera sonado a ciencia ficción. Teníamos que echar mano de las enciclopedias y no todo el mundo tenía la suerte de poder contar con una. Las visitas a las bibliotecas formaban parte de nuestras actividades casi diarias.
En absoluto voy a criticar la “era internet” pero sí intentar hacer otra reflexión sobre su uso y utilización. Estamos de acuerdo que toda la información se encuentra en internet pero... ¿dónde se queda la imaginación? ¿Y la creatividad? Soy consciente de que los “diseñadores gráficos” “los creadores de juegos y programas” y demás profesionales de la informática se me pueden echar encima    (por supuesto que admiro su trabajo) pero recuerdo, de forma muy especial,  cuando nos mandaban hacer los famosos trabajos de Historia del Arte. Nos rodeábamos de 7,8 o 9 libros a cuál más interesante; comprábamos, en los kioscos, láminas y cromos para pegarlos en los folios junto con los recortes de fotos y noticias de revistas y periódicos del tema en cuestión. A simple vista puede parecer muy laborioso pero era así como, verdaderamente, absorbías, interiorizabas y llegabas a tener un conocimiento pleno de lo que se nos pedía (actualmente, creo, que os podría enumerar los diferentes sitios en los que estuvo Felipe II con “gota” incluida. Desde el Monasterio de El  Escorial hasta la Ciudadela de Jaca).
Hoy por hoy, incluso los más lectores, no le dedicamos tanto tiempo a la lectura y, en parte, viene propiciado por el uso del ordenador y sus redes sociales    (este es otro tema a debatir en otro momento). Si nosotros, los adultos, hemos sucumbido ¿cómo no lo van a hacer nuestros alumnos que ya han nacido con  una tablet bajo el brazo? Entiendo que, para ellos,  es más “espectacular” estar matando, peleando, destruyendo avioncitos, echando carreras de fórmula 1, intentar meter goles con jugadores que, físicamente, se acercan a la realidad, ser los números uno en mates de baloncestos... que leer. Así podría seguir numerando infinidad de juegos interactivos que, de interactivos, solo tienen la palabra porque, al final, estamos consiguiendo que nuestros alumnos, nuestros hijos no tengan motivación alguna ante el hecho de coger un libro, leerlo, entenderlo y, sobre todo, disfrutarlo. La individualidad crece frente a la colectividad.
No quiero decir con esto que lo usen. No podemos hacer nada contra el progreso. Sólo intento hacer llegar un llamamiento generalizado y una reivindicación para que en nuestras aulas y en nuestras casas, LOS LIBROS, y en definitiva, su lectura sigan siendo fuente de sabiduría, de pensamiento, de imaginación y de libertad. El primer modelo de aprendizaje se tiene que dar en la familia. Ahí es donde deberíamos fomentar más la lectura; ahí es donde los padres deberían ser modelos para sus hijos y cultivasen el buen arte de la lectura. Y ese aprendizaje se iría desarrollando en las guarderías, en los colegios, institutos, universidades y, al final, coger un libro y leerlo no sería ningún suplicio para ellos.
 ¿Actualmente, los adultos hemos perdido el hábito de la lectura para dar paso a otros hábitos, a otras actividades o es que, simplemente, no queremos pensar, no queremos desarrollarnos intelectualmente porque “tenemos bastante con pensar cómo llegar a fin de mes”? Creo que uno de los problemas que existen es que se vive tan deprisa que se quiere todo enseguida, sin pérdida de tiempo, a la voz de “YA”.... y eso está tan lejos del hecho placentero y relajante de la lectura de un libro que al final, en muchos casos, se opta por la superficialidad, por la lectura rápida y entretenida de los problemas e intimidades de los demás ¿lo harán para olvidar sus propios problemas?
¡Leamos para que nos imiten! Leamos para seguir conservando la fantasía, la imaginación. Para conocer, pensar y descubrir. Para que las emociones también fluyan y podamos seguir "sintiendo". El lado derecho del cerebro nos está lanzando un sms de socorro frente al uso abusivo que estamos haciendo del lado izquierdo.
Y hoy, día mundial contra el cáncer infantil, todo mi apoyo a las familias, asociaciones, voluntarios y a todas aquellas personas que estamos día tras día tan cerca de estas “personitas” llenas de ilusiones, fantasías e inocencia. Su lucha contra la enfermedad también es un ejemplo para todos nosotros.

sábado, 25 de enero de 2014

¿ESCRIBIR O SER ESCRITORA?







                                              ¿ESCRIBIR O SER ESCRITORA?

Esta semana la comencé con una gran noticia: era la ganadora de un concurso de lectura sobre Chèjov. El premio: el primer volumen de sus cuentos, muchos de ellos inéditos y traducidos por primera vez al castellano. Toda una joya literaria. Podría dedicar esta entrada a hablar de Chèjov pero ¿qué podría aportar más que no estuviera ya dicho? Escribió cerca de 600 cuentos ¡¡¡ y murió con 44 años!! Si llegar a durar más no habría suficientes estanterías para su obra. El gran maestro de este género. Lo que más destaco en él es el “estudio y tratamiento” de sus personajes. Podría estar escribiendo páginas y páginas sobre ellos; sus apatías, existencias sin metas, deseos perdidos por el camino, conversaciones banales, sin iniciativas propias, que se mueven por unos valores establecidos…en definitiva son víctimas de ese ambiente que les ha anulado la personalidad.¡¡ Impresionante!!
         Ya me gustaría tener un poco de su capacidad creadora. Cuanto más voy aprendiendo más me doy cuenta de lo difícil que es llegar a escribir bien, a hacer buena literatura. Ahora es cuando me planteo si puedo llegar a “ser escritora”. Escribir todo el mundo lo hace. Mejor o peor pero lo hacen. Según su definición, ESCRIBIR “es la acción de representar palabras o ideas mediante letras o signos gráficos sobre un soporte particular”…¡¡hasta mis alumnos de tercero de educación infantil ya lo hacen!!
         Pero el problema no es escribir….sino escribir bien. Hace pocos años, cuando se publicó mi libro “20 Poemas infantiles y un relato para ti” ed. Alfasur, me hicieron varias entrevistas tanto escritas como en la radio. Cada vez que escuchaba “la escritora Gloria Galán…” se me removía algo por dentro. Con el tiempo me he dado cuenta del por qué: me veía (y aún me veo) muy lejos de lo que realmente significa SER ESCRITORA.
         Rebuscando entre los papeles he descubierto una carpeta con escritos míos de cuando tenía 14 años. Nunca, nunca he dejado de plasmar en unas líneas todo lo que sentía. Me decían que podría llegar a ser una “poetisa” como mi tocaya Gloria Fuertes…¡¡qué ignorantes, pobrecitos!! Lo que más me ha sorprendido al leer esos escritos es “la rebeldía” de la adolescencia, las dudas existenciales, el querer arreglar el mundo….vamos la “inestabilidad emocional” tan típica de esa edad. He aquí algunas de las “perlas” que escribí:

“No aguanto más esta situación, dentro de un momento voy a estallar,
se me crispan los nervios, no soy responsable,
quisiera beberme la actual situación.
Quisiera correr, huir y escapar, buscar un motivo mayor para hablar.
Hablar con la gente, sentir con la gente y así conseguir un mundo mejor.”

         En otro momento debí tener un subidón y escribí lo siguiente:

“¡Me siento feliz de vivir, feliz de darme a los demás,
feliz por saber que soy feliz!
Esta vida que existe la puedo arreglar hablando con gente que sepa escuchar”

         Otro momento crítico:

“¡Qué duro es llegar a ser persona! Nadie te entiende ni te comprende. Tienes que luchar para conservar tu personalidad, para ser tú misma; para comportarte tal como eres y no como quieran los demás!”….Ahí es nada

         Y, por último, para remate de inquietud adolescente, escribí lo siguiente y hasta le compuse una melodía….FUÉ MI PRIMERA CANCIÓN A LA GUITARRA (me vais a permitir ponerla entera porque no tiene desperdicio. Es cortita.):

         “¿Quién eres tú y a dónde vas? ¿A qué lugar? ¿A dónde vas?
Para empezar yo te diré que yo no soy un pájaro que vuela libremente. Tampoco soy un árbol que crece junto al río para buscar la luz. Soy sencillamente una chica a la que le gusta la alegría y compartirla con los demás. Claro que siempre habrá mucha gente que no piense igual que yo.
Si alguna vez te juzgan por lo exterior será la prueba de que no te conocen bien. Si se ríen de ti no te acobardes, piensa que él hará igual que los demás unas veces por miedo y otras sin pensar.
Si hubiera un sitio en el cual hablaras con libertad sabiendo que no se reirán. Ese lugar podría estar cerca de ti y, si tú quisieras... estar allí”… 

¡¡¡¡ Me da la sensación de que no he evolucionado nada!!! ¡¡Dios Santo!! 

Sigo escribiendo con el corazón. De hecho, el título del libro que escribí a la muerte de mi padre lo titulé “TODO CORAZÓN” (guzti bihotz). 150 páginas llenas de vida y emociones. No lo publiqué, claro está. Demasiado personal, demasiado intimista. Elaboré solo 16 ejemplares; hasta la maquetación fue manual al igual que la decoración de la portada. Cuando los terminé me sentí plena, plena.

Y aquí sigo por el camino de la escritura. Un poco dando tumbos por diversos géneros pero, al fin y al cabo, escribiendo que es lo que deseo. Tan pronto escribo esto: 

 “Somos esclavos del deseo y estamos condenados  a desearnos. Soportaré este dura condena, siempre y cuando la cumpla a tu lado”  
y esto:
  “Iremos caminando por lugares distintos y espero que al final de este viaje volvamos a encontrarnos y a reírnos en la noche”  

como que me da el punto y escribo también esto:

“Entonces es martes, seguro, por lógica porque me he levantado a las ocho, me he duchado, he desayunado, me he vestido, he cogido el coche para ir a trabajar. Allí he estado ocho horas con mis compañeros, con mis pensamientos, con mi lista de la compra. He salido del trabajo, he cogido el coche y he ido a comprar. Me entretengo. Llego a casa, preparo la cena, ceno y me acuesto. ¿Seguro que es martes? Porque también podría ser miércoles, jueves, viernes o lunes. Me angustio en la cama: ¡la rutina y yo dormimos juntas!”

 Y, claro está, lo que más me sorprende de mi misma es llegar a escribir esto: 

“Mi nombre es Vane pero en el barrio me conocen como “La Choni del volante”. Ya nací sobre cuatro ruedas. Mi viejo, que era camionero, me metió el gusanillo en el cuerpo. Flipaba cuando viajaba en su “búfalo”. Menudo pedazo bicho. Cuando era canija y no conseguía dormirme, me echaban unas gotitas de gasolina en la almohada. Era la hostia. El viejo me enseñó a cambiar las ruedas, a arreglar las averías más chungas…me hice experta mecánica. Soñaba con ser camionera; ponerme esas camisas de cuadros remangadas, pantalones de mahón y llevar colgado, en la cabina, un calendario de tíos en bolas” (Si queréis leer el resto del cuento solo tenéis que decírmelo y lo pongo jijiji)…

         Y a pesar de todo esto, espero, algún día, llegar a “SER ESCRITORA”…




martes, 31 de diciembre de 2013

AGUR 2013...AGUR





                                                       AGUR 2013, AGUR

Quedan muy pocas horas para que te vayas al fin. Conociéndote, no quiero aún cantar victoria. Recuerdo hoy, hace un año, que mis deseos eran, como los de la mayoría, que todos los nuestros tuvieran salud, que encontraran trabajo y que el AMOR entrara de lleno en nuestras vidas. Me has desafiado hasta llegar a límites insospechados. Sí, así hemos estado cara a cara todo este año. ¿Por qué? ¿Por qué te has cebado tanto? ¿Necesitabas demostrar que al ser 13 deberías ser maligno? No me has dado un respiro. Ha sido, casi casi, una lucha a muerte… ha sido un desgaste físico y psíquico demasiado grande para mí. Cada vez que me desafiabas con algo nuevo yo sacaba mis armas y me enfrentaba a ti. Al final del año lo único que he hecho ha sido defenderme de tus ataques de la mejor manera posible: sin fuerzas pero mostrándote mi mejor sonrisa.
         Te has llevado de mi lado a la persona que más quería: a mi madre. Te llevaste veinte días antes a otra persona muy, muy querida también. En esos momentos quisiste verme hundida ¿verdad? Pues saqué fuerzas y te sonreí. No contento con eso, seguías sin conseguirme otro de los deseos: trabajo para los míos…menos mal que ellos son más fuertes que yo y me levantaron cuando empezaba ya a tropezarme. Te volví a sonreír… no podrás conmigo, te decía. Pero tu estela es impredecible, grande. Me hiciste pasar por una nueva tortura, grandes cambios, desgarros, abandono de lo que ya tenía establecido y seguro pero, aún besando casi el suelo, sonreí porque todo eso quise verlo como un nuevo camino que se mostraba ante mí. Hiciste que “violaran” mi casa, mi nuevo hogar; lo mancillaste…y también sobreviví a ese duro trance. Seguiste desafiándome; fuiste capaz de dañarme físicamente. Quisiste pararme provocándome fuertes esguinces en ambos tobillos. Pues ni con eso lograste que yo siguiera caminando. Cada mañana, al levantarme, la angustia era mi compañera de fatigas. En muchos momentos tenía ya la toalla en la mano para tirarla. Me ibas arrebatando demasiadas cosas. Estaba tan centrada en mantenerme de pie que empecé a descuidar muchas cosas. Lloré hace poco cuando una de mis amigas me dijo: “Gloria, vuelve. Te echo de menos; necesito a mi amiga, te necesito, yo también lo estoy pasando mal y quiero poder verte y hablar contigo”… realmente me di cuenta de que me estaba encerrando, obsesionando con la idea de que no pudieras acabar conmigo…
         Hace dos meses casi lo consigues. Me produjiste una catarsis y ahí me enfrenté “desnuda” ante ti. “Aquí me tienes”, te dije…. Y te cebaste conmigo. Sola, ante ti, me mostraste la película de mi realidad: una persona vacía, huérfana,mal herida, con el corazón roto, ciega sin poder ver algo de luz. Despertaste, con saña, un sentimiento que yo siempre he intentado controlar porque cuando aparece…casi nunca es correspondido. Y sufro mucho por ello. Solo mi almohada conoce el alcance de mi dolor. Pero claro, como no sabías por dónde atacarme ya…decidiste ir por esa vía… Y me tuviste en tus manos. Durante unos días fui un pelele de ningún destino. Y , creo, que hasta llegaste a disfrutar. Golpes por aquí, lloros por allá… y cuando ya te creías que me habías vencido te volví a sonreír; más por reflejo innato que por convicción pero sonreí ¿por qué? Porque “escuchaba” a mi madre diciéndome que no quería verme así, que yo siempre he sido muy alegre y que tenía que luchar como ella lo hizo. Porque escuchaba a mis amigas diciéndome que me necesitaban y que yo era fuerte para eso y mucho más. Porque escuchaba a mi familia animándome, compartiendo bonitos momentos, creciendo y evolucionando sin mis dos pilares fundamentales…porque, por fin, abrí los ojos y sé que quedan muchas cosas por hacer. Así que, agur 2013. Ni tú ni treinta como tú van a conseguir que pierda la sonrisa.
         Espero al 2014 con los brazos abiertos. Transformada (como Wormin) eso sí. Quiero sentir igual de cerca, o más, a mi familia, a mis amigos y, sobre todo, que este corazón tan dañado, tan destrozado, pueda volver a encontrar la paz y el AMOR… Feliz Año 2014 para todos vosotros también.

sábado, 14 de diciembre de 2013

WORMIN






                                               WORMIN

Mi nombre es Wormin. A decir verdad, casi todos tenemos el nombre muy parecido. A mí me pusieron la “n” porque, según dicen, mis antepasados eran de clase alta. Vivían en grandes jardines repletos de hojas de morera de primera calidad. Se criaban fuertes para LA TRANSFORMACIÓN. Desde que nací lo oigo de forma constante: “Wormin, hija, te tienes que preparar para tu transformación. Te llegara antes o después pero tienes que pasarla”. Mis abuelos la pasaron, mis padres también. Esto es algo único y exclusivo de nuestra especie. Yo no entendía nada. Quise preguntarles a mis padres pero de la noche a la mañana…”volaron”. Me he pasado la vida alimentándome de creencias pero ahora siento que algo extraño está ocurriendo dentro de mí. Para ser una “gusanita de seda” no estoy muy bien preparada para esto.

            Cuando mis padres me hablaron de LA TRANSFORMACIÓN, creo recordar, que me decían que tenía que ser valiente, fuerte para soportarlo. ¡Uy, uy! Una señal roja se activa en mi pequeña masa cerebral. La palabra “soportar” no me gusta, no me gusta.

            “Wormin, hija-me decía mi mamá. Cuando notes los primeros síntomas apártate a un rincón del jardín y aférrate a él sin moverte. No te asustes con lo que te va a pasar. Vívelo, aguántalo porque luego, si lo superas, te vendrá la recompensa. Enciérrate bien en tu capullo y no salgas hasta que no estés segura y con fuerzas.”

            Me habló de otros Wormines que se asustaron de tal manera ante los primeros síntomas que murieron antes de la transformación. Les venció el miedo. También me dijo que otros lo habían aguantado pero siguieron siendo Wormines, no cambiaron nada. Sufrieron todo el proceso pero…en vano. No quisieron arriesgar. Otros, ante la inseguridad de saber si ya estaban preparados o no, no salieron de su capullo y también murieron…esperando.  Mis padres me aconsejaron que me olvidara de todos estos y que aguantara hasta el final porque me esperaría algo digno de elevarse a las alturas.

            ¡Ay! ¡Que creo que ya está aquí! ¡Qué dolor tan fuerte! ¡Me estoy desgarrando por dentro! ¡Pero si estoy llorando! ¡Papá!¡Mamá! ¡Ayudadme! ¡No me dejéis sola! ¡tengo miedo, mucho miedo! ¡Ay! ¿Qué es esto? ¡qué manera de sangrar! Y estos hilillos ¿Qué hacen? Me están encerrando ¡me ahogo! ¡Sacadme de aquí! Tengo miedo, todo está muy oscuro. No veo nada. ¡qué dolor tan grande! No sé si lo voy a poder soportar... ¡Mamááááá!

            Wormin está, ahora mismo, es su fase capullo. Está encerrada, no la oímos nada. No notamos movimiento alguno. Todos estamos expectantes. Nos da miedo que, ante su orfandad, se deje llevar por la pena y se abandone. Nos da miedo que, después de tanta lucha, ya no le queden fuerzas para el “último esfuerzo” en el que deberá romper su cápsula….y volar. Por cierto ¿en algún momento la hemos dicho que la queremos? Ella siempre nos lo dice, nos anima, nos ayuda pero ¿hemos pensado en ella alguna vez? Claro, como la vemos tan fuerte pensamos que no lo necesita escuchar… ¡madre mía! Qué equivocados estamos. Y ahora está ahí dentro ella sola pensando que no la queremos y luchando… Wormin, amiga... tienes que “soportar, luchar y salir”. Eres tú y solo tú quien debe hacer el trabajo. ¡Sé fuerte y valiente! ¡Si, te queremos y mucho! ¡No te quedes ahí! ¡Sal! Perdónanos por ese abrazo no dado cuando lo necesitaste, por ese beso esquivado cuando cantabas…

            Wormin no nos oye en estos momentos. Está ella consigo misma, en una fuerte lucha interna…en una dualidad. Con todo este sufrimiento ¿será capaz de llegar a convertirse en una bella mariposa?

 

 



 

viernes, 29 de noviembre de 2013

DE LA MANO CON LA MÚSICA





La "clave" hay que buscarla dentro de cada uno





DE LA MANO CON LA MÚSICA


            Nací casi con una guitarra bajo el brazo. A los 10 años mi hermana me enseñó a tocarla. El resto fue autodidáctico. Aprendí a mi manera, tocaba lo que buenamente podía…pero disfrutaba haciéndolo. Al día de hoy sigo con ello. No soy una profesional (eso es evidente) ni tampoco una experta…me gusta tocar la guitarra y ponerle música a las letras que escribo. Amo la música. Me he criado con The Rollings Stones, The Beatles, Bob Marley, Bob Dylan, Dire Straits, Los Ramones,Bruce Springsteen…hasta veía por casa vinilos de The Doors, el de Tommy de Who (aquel que venía una cara y se abría en dos), los Sex Pistols…. Todos ellos eran de mi hermano….pero me aficioné. Los sábados por la mañana era el tenor Luis Mariano quien nos acompañaba la jornada ¡¡Cómo no iba mi padre a escuchar a su paisano irundarra!! Lo solía intercambiar con jotas navarras y vascas.

         Y llegué a la adolescencia. Los Diablos, Los Puntos se intercalaban con los “cantautores”. Me pasaba el día con Ana Belén, Victor Manuel, Luis Eduardo Aute, Serrat, Urko, Gorka Knorr, Benito Lertxundi…incluso empezó mi etapa “rebelde” con Victor Jara, Sabina, Silvio Rodriguez. Me solía llevar la guitarra a la Facultad y allí aprendí las “canciones protesta”. Aquí llegaron también todas las canciones “abertzales vascas” tipo Kortatu, Barricada, Hertzainak (aprovecho para recomendar una canción de este grupo que es preciosa…” AITORMENA”) Éstas fueron dejando paso ya a mis gustos más pseudorockeros: me compré los discos de Leño, Miguel Ríos, Asfalto, Burning, Topo…¡¡ hasta uno de Barón Rojo!! y de…. ¡¡Tequila!! Mientras mis amigas suspiraban por Los Pecos yo estaba ¡saltando!, tocando un rock and roll en la plaza del pueblo, volviéndome loca… Tengo que reconocer que me gusta la música pero no muchos grupos (Los Pecos o Mecano. Nunca he podido con ellos).

         Y, como no podía ser de otra manera, viví la “movida madrileña”. Demasiados grupos para elegir; demasiados estilos por definir pero me encantaba ver la revolución que se estaba formando en torno a la música y sus consecuencias colaterales.

         Día a día sentía que la música ya formaba parte de mí. Comencé a descubrir el Soul, el Rhytm and Blues y me enamoré de todo aquello. Ver en directo a B.B. King, en la playa de La Zurriola en Donosti ha sido uno de los momentos más apasionantes de mi vida. También lo fueron ver a Supertramp en el Campo del Gas, a Leño en el Román Valero y a tantos y tantos grupos.

         Podría estar horas y horas hablando de esto. Ya es imposible desligarme de la música. Ha estado, y está,  en todos los momentos de mi vida. Siempre ha habido una melodía, una canción que me ha acompañado durante el camino. Tengo canciones para cada sentimiento. Con ellas he llorado, he reído, me he enamorado, he bailado. Hay un grupo que me ha marcado mucho y, cuyas canciones, son un reflejo del caminar diario, con todas sus vivencias, con todas sus emociones. Tenían al mejor “poeta musical” y así se ha quedado impregnado en su esencia…Gracias Enrique Urquijo por permitirme entrar, durante unos años, en tu mundo.

         No sabría explicar qué es lo que siento en cuanto escucho los primeros acordes de algunas canciones. Mi cuerpo se activa, siente, palpita con cada nota. Son recuerdos, sentimientos. ¿Quién no se ha emocionado escuchando las baladas “heavys”?.. Es como si las ondas entraran por nuestra piel y revolucionasen todo nuestro organismo. Depende del momento escucho unas u otras canciones. Hay para todos los gustos. Incluso el flamenco también me pone la piel de gallina. Sí. Siento la música muy dentro. Me hace vibrar, llorar, reír, emocionarme, pensar, meditar… intento componer para que la gente pueda sentir lo mismo (esto es un atrevimiento y muy difícil de conseguir)…pero la necesito. Imposible sería elegir una canción. Imposible. Hay miles, preciosas, que te taladran los higadillos, que te hacen “vomitar” sin que puedas retenerlo… no podría dar el nombre de una sola canción, o de un grupo. No podría. Pero sí que hay una que me mueve muchísimo por dentro siempre que la oigo. Quizás es la que más me desarma emocionalmente. Es la única que me ha hecho llorar en plena “parte vieja” de Donosti mientras una señora, con el cestillo en el suelo, la cantaba con gran sentimiento. Aquí la pongo para que la escuchéis también. Y para vosotros ¿cuál sería vuestra canción elegida?


 







 
María Callas.... Ave María de Schubert